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Domingo 23 de Septiembre de 2018
L
ocales
- 03
una nena formoseña “entregada”
ilia ante la ausencia del Estado
diación para ceder la guarda
de su hija. Nadie contesta hoy
en ese número.
Lo que dice la denuncia de su
propia media hermana sobre
ella es aterrador. María Elvi-
ra declaró, según ella misma,
repitió ante la Policía lo que
su propia sobrina le dijo tras
ser operada de apendicitis en
el Hospital Meléndez. Aseguró
que Ramona le entregó a J. a
su madre cuando tenía nue-
ve meses, que en Formosa su
sobrina le pidió de rodillas “tía
por favor llevame” porque su
madre, aseguró la tía en su
denuncia, “me vendió a un
hombre en el campo y ya me
entregó a su hermano políti-
co, me ató de las muñecas y
me violó.”
María Elvira al escuchar esto
“prefirió callar y no decirle
nada a su hermana”, dice la
denuncia. Poco después, Ra-
mona accedió entregarle a su
hija, mediación mediante.
Ya en el Hospital Meléndez, J.
dijo que ya “no era señorita” y
que “la madre, cuando tenía
ocho años, la obligó a tener
relaciones con su padrastro.”
Una ginecóloga del Meléndez
revisó a J. según asegura la
denuncia policial: encontró,
de acuerdo al documento, po-
sibles signos compatibles con
un abuso sexual.
La causa por abuso ya no está
en la UFI N°9. Fuentes en la
fiscalía aseguran que la UFI
N°2 que está encargada de la
denuncia de la directora de la
escuela requirió el expedien-
te. Mientras tanto, intentar
determinar quién debe hacer-
se cargo de encontrar y res-
guardar a J. de sus posibles
victimarios se vuelve difícil.
En la UFI N°2 señalan al
Servicio Local cuando se les
pregunta. “Si ellos pidieron
el allanamiento”, dice una
fuente. Desde el Centro de
Resoluciones en Clorinda que
ofició la mediación para la
guarda de la menor aseguran
no tener la potestad para ir a
buscarla o para que quienes
acuerdan una mediación en
el lugar cumplan sus térmi-
nos pactados.
Así, una menor en riesgo se
convierte en una bola en el
flipper del Estado. Mientras
tanto, en Ministro Rivadavia
se hablan otras cosas. “¿Ma-
ría Elvira?”, se sorprende un
vecino sobre la tía. “¿Qué?
¿No se llamaba Jacqueline?”
Más allá de un nombre in-
ventado, María Elvira aseguró
ser policía en la mediación,
su información previsional no
muestra ningún empleo en
blanco pasado o presente de
ningún ministerio de Seguri-
dad y su nombre no figura en
la base de datos del personal
de la Policía Bonaerense. Los
movimientos en su casa em-
pezaron a ser más escasos,
los vecinos solo ven gente
de noche “desde que empezó
todo lo de la nena.”
“La criatura se abrigaba con
una toalla vieja, pedía papel y
lápiz para escribir por la me-
dianera, la escuchabas llo-
rando, le dabas una manzana
y te pasaba el cabito de vuelta
para no dejarlo en el patio, te
rompe el corazón”, asegura
alguien que la vio de cerca.
Ramona, la madre de la me-
nor, no contesta su teléfono
ni tampoco los mensajes a
sus múltiples perfiles de Fa-
cebook. Fuente: Infobae
Año Nuevo de 2017: María Elvira, su concubino y su sobrina.
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